2. Esto creó una clase de artesanos que poco a poco se liberaron del control de sus maestros. La gran variedad de formas de organización del trabajo artesanal en Nueva España se debe tanto a la diversidad social como a la naturaleza de los oficios; lo mismo se daba la labor especializada en los pueblos de indios y en los gremios de los españoles, que en el trabajo doméstico de los artesanos libres. Por ejemplo, en la región de lo que hoy es Michoacán los purépechas lograron habilidades poco comunes en el trabajo artesanal. Lenta, muy lentamente, los gremios se fueron debilitando en el siglo XIX.
Frente a esta situación de desarrollo en la Corona de Aragón, en Castilla tardaron en consolidarse, ya que existieron cofradías de artesanos pero no gremios en sentido estricto hasta el reinado de los Reyes Católicos. En la Nueva España, las corporaciones de oficios estuvieron regidas por las Ordenanzas de Gremios. OBRA ANÓNIMA, DE ESPAÑOL Y ALBINA, TORNA ATRÁS, CA. El aprendizaje sintetizaba los conocimientos de la artesanía de Flandes y España con aquellos de los pueblos originarios. 1775-1800, ÓLEO SOBRE TELA. En 1820 los tejedores ya no se quejan de los comerciantes sino de los regatones que eran capitalistas parias que compraban tejidos defectuosos para revenderlos y quienes no tienen medios suficientes para presionar al artesano o para hacerle competencia. En 1523 llegaron tres religiosos de esta orden procedente de Flandes (con fray Pedro de Gante a la cabeza), y al año siguiente arribaron desde Castilla otros doce al mando de fray Martín de Valencia. Ese ejemplo lo siguieron más tarde los obispos fray Juan de Zumárraga y Vasco de Quiroga. En la España medieval los gremios nacieron en el siglo XIII, desarrollándose plenamente en el siglo siguiente, especialmente en Cataluña. En la Nueva España, las corporaciones de oficios estuvieron regidas por las Ordenanzas de Gremios.
Eso generó que la cantidad de artesanos libres fuera cada vez mayor. Muy cerca del fin de la era colonial, en las últimas décadas del siglo XVIII, el virreinato enfrentó una severa crisis. Además, los mismos maestros burlaban frecuentemente las prohibiciones y, de manera clandestina, comenzaron a enseñar su oficio a sus operarios, indios o negros más hábiles para explotar la pericia de aquellos cuya única falta era no haber nacido como hijos de españoles. A pesar de las leyes que los gremios pretendían imponer, en el mercado había compradores para todos y tanto en el taller gremial como en el familiar se enseñaban los saberes ancestrales con herramientas al alcance de todos. Por ejemplo, los bordadores españoles lograron que, en 1546, sus ordenanzas fueran aprobadas; sin embargo, era muy difícil lograr que nadie más bordara o comercializara bordados, pues no se podía atar las manos o detener la creatividad de los excluidos. El gremio les permitía gozar de la protección que les daba el trabajar en un oficio regulado y aunque no siempre seguían al pie de la letra las ordenanzas, sí separaban dentro del taller a los asalariados y esclavos que no eran españoles, a quienes no se les enseñaba y se trataba de mantener alejados de los secretos del oficio, lo cual no siempre daba resultado, pues el obrero asalariado, mestizo, negro o mulato que tenía aptitudes naturales, observaba y aprendía a pesar de que en el taller se le destinaba a las labores más burdas o de limpieza. D.R. Tampoco faltaban los comerciantes que recorrían los pueblos de las regiones donde se ubicaban los artesanos más diestros, para comprar sus piezas y revenderlas donde la vigilancia fuera menor. La gran variedad de formas de organización del trabajo artesanal en Nueva España se debe tanto a la diversidad social como a la naturaleza de los oficios; lo mismo se daba la labor especializada en los pueblos de indios y en los gremios de los españoles, que en el trabajo doméstico de los artesanos libres.
Las herramientas de la mayor parte de los artesanos eran fáciles de conseguir y de uso común, lo que posibilitaba que los aprendices u oficiales que no podían aplicar a los exámenes de maestría del gremio, pero tenían tanto o más talento que sus maestros, produjeran en sus propias casas adaptadas como pequeños talleres. Connecting people through photography. Lo lograron en cierta medida, al conseguir que se reconocieran algunas de sus ordenanzas en las leyes del virreinato que negaban a los indios, mestizos, mulatos, a todos los pardos y a las mujeres, la posibilidad de examinarse para obtener el título de maestro que otorgaba la posibilidad de pertenencia legal al gremio y establecer un taller reconocido. Connecting people through photography. A pesar de que los gremios en Nueva España duraron casi trescientos años, nunca tuvieron el control que pretendían. © EDITORIAL RAÍCES, S.A. DE C.V. 2019
MUSEO DE AMÉRICA, ESPAÑA Su espíritu solidario original fue heredado por artesanos y obreros que se organizaron en sociedades mutualistas como formas de ayuda para protegerse de la voracidad de los patrones y de los vaivenes del mercado. Esta publicación sólo es un extracto del artículo "Gremios y artesanos en conflicto en Nueva España" de la autora Esther Sanginés, que se publicó íntegramente en Poco después, en el Colegio de San José de los Naturales –en el convento de San Francisco de Ciudad de México–, Gante organizó la enseñanza de más de catorce oficios; entre ellos, la orfebrería, lapidaría, herrería y los bordados finos, con la idea de que los indígenas dominaran el trabajo manual como un medio de elevación moral, sustento y estabilidad.